Pensaba el otro día que ese pedazo de parque en el que me deleito por las tardes tiene algo de cielo -y no porque salga muerto del trabajo. El sol podría ser imágen de Dios, el soplo del viento sería el viento del espíritu y el Cristo podría aparecer en cualquier momento para hablar con nosotros. La presencia de la Virgen se haría presente en el verdor que nos rodea y que hace crecer las cosas. Y me estaba rompiendo la cabeza para encajar en mi puzzle a un joven moreno practicando con una espada japonesa de madera cuando se me ocurrió que debía ser un ángel mensajero.
Pido formalmente perdón a mi lector por un momento tan cursi, indigno de un gominolo.
1 comentario:
No sólo de gominolas viven los hombr@s
Publicar un comentario