lunes, 9 de julio de 2007

El martes encontré a Emilio Bienmejode en la zona de fumadores del aeropuerto de Madrid-Barajas (un punto extenso con forma de pecera). Nunca le había visto antes, pero le conocí como se reconoce una mancha de pis bajo un urinario de pared.

En verdad, sólo había trés hombres en la pecera. Uno tenía un aspecto demasiado vulgar para ser Emilio Bienmejode, al otro se le transparentaban los calzoncillos a cuadros por sus pantalones pijos de algodón (no podía ser él) y el tercero era yo. Casi me parece oír la voz de jacinto:
-Luego Emilio Bienmejode eres tú.

No, lo siento. No soy yo.
-Entonces..., ¿no dice que no había nadie más dentro del recinto de fumadores?
Dentro, no. Pero en el dintel de la entrada, justo en el dintel, ni dentro no fuera, había un individuo de pobladas cejas echándose un pitillo. Supe que era él porque fumaba negro y mantenía el cigarro a su espalda, de modo que el humo residual contaminaba el aire puro de la zona de no fumadores.
Tamaña maldad sólo era concebible en E.B.

Puesto a hablar con él, le pregunté algo sobre su vida. No me contestó. Pero a cambio me contó que solía frecuentar los "puntos de fumadores" para fumar gratis. "El aire es tan denso" -me dijo bajando el tono- "que no necesitas encender el cigarrillo".
No sé qué más me contó. ¡Ah, sí! Que la zona de embarque era una gigantesca trampa de dinero. "La gente se aburre y, como se aburre, compra". Oyéndole hablar me parecía escuchar al viejo Descartes recitando el cogito.
Me dijo que había intentado sumarse a los hábitos compulsivos de una sociedad decadente (que se había ideo de compras por el aeropuerto, vaya). ¡Pero con aire metódico! Recorrió todas las tiendas y escogió un artículo del cual compró veinte unidades. Parece que lo que le movió a decidirse por él fue el aspecto del envoltorio: blanco y uniforme, fácilmente apilable como todas las cajas y que se adaptaba perfectamente a la forma rectangular de su maleta.

Nos despedimos con un gesto cuya antigüedad se remonta a las primeras etapas de la humanidad.

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