miércoles, 25 de julio de 2007

"Mierda, pensé"

Una mañana intenté levantarme y no pude porque estaba muerto. "Mierda" -pensé- "con todo lo que tengo que hacer hoy". Pero estaba muerto y el trabajo iba a tener que esperar (eternamente)... Me puse a buscar como un loco los papeles del entierro y la póliza del seguro. Pero estaba muerto y los dedos se negaban a abrir cajón alguno. Creyente como era, me dispuse a entregar mi alma a Dios. Pero algún ángel debía estar haciendo mal su trabajo porque yo seguía allí, un alma (viva) en un cuerpo muerto. "Muerto de aburrimiento" -pensé- "si no viene nadie a buscarme". Si al menos tuviera abiertos los ojos, podría mirar al techo.
Al rato sucedió lo de la luz blanca y el tunel. Aparecieron mis parientes y amigos fallecidos, que habían venido a recibirme. Sus rostros parecían aburridos. "¿Cuántas veces habrán hecho esto?" -me pregunté. Y me puse a contar el número de fallecimientos próximos que recordaba. Una idea me sobresaltó: "¿y si nos morimos dos parientes a la vez?, ¿el túnel se bifurca o qué?" Luego me puse a pensar en toda la gente que no quería ver ni muerto. Y no sabía si podían leer mi mente. Me miraron un poco en plan "ya está bien, majete" y me fuí con ellos.
La luz blanca resultó no ser Dios ni yo estar muerto. "Es una broma que hacemos a los hombres" -me aclaró una voz al oído. "Pocos la encuentran graciosa" -añadió innecesariamente.

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