Me comentaba el otro día el Celta Ceñudo(1) que había estado leyendo un libro de Astrofísica sobre los "portales dimensionales". El autor -un tal Geoffrey Cornerson de la Universidad de Miskatonic- no le había gustado nada, pues apenas incidía en la problematicidad del asunto.
-¿Puedes creer -me decía el C.C.- que el tío sólo se centra en los aspectos teóricos del asunto? Que no digo yo que no, pero sin perder de vista las evidentes dificultades prácticas del asunto.
- Te estás refiriendo a los viajes espaciales, ¿verdad? -el libro más gordo que me he leído de Astrofísica es "Marte Rojo".
- ¡No, coño! Me estoy refiriendo a quién va a limpiar el portal. ¿Te imaginas tener que barrer algo tan grande? O que se te vuelque el cubo de la fregona y el agua se desparrame en Alfa Centauro o en Omega-2. No quiero ni pensarlo. Y todo lo que se deriva de la relatividad temporal... ¿Cómo voy a saber si tengo que dar los buenos días o las buenas tardes a los propietarios? En fin que todo eso me parece muy complicado.
- Y a mí. Por cierto, ¿cuántos días seguidos has trabajado de portero este verano?
- Doscientos treinta y tres periodo, ¿por qué?
- No, por nada.
- ¿Te he dicho que conozco siete maneras de partir la jeta?
- Alguna vez.
(1) Utilizamos pseudópodo para mantener el anonimato de Jacinto.


