miércoles, 20 de junio de 2007

MejorarLaProducción

Llevo ya tiempo enviando a las cadenas de televisión originales ideas para aumentar las cuotas de videncia. Cosas sencillas que no variarían sustancialmente los formatos habituales (rialitis, del corazón, &c.), pero que los mejorarían en mucho. A saber:

1.- Rialitis tipo "La selva de los famosos", en los que un grupo de personas son abandonadas en una isla desierta llena de operadores de cámara y guardaespaldas sin comida pero con condones - abandonarles a su suerte. Ni "pruebas para obtener fuego" ni inmunidad ni médicos ni expulsiones ni leches: sólo armas y cerdos; una mezcla de "El señor de las moscas" (http://es.wikipedia.org/wiki/El_señor_de_las_moscas) y "Battle Royal" (http://www.mangafilms.es/battleroyale/). Muchos morirían...

2.- Programas del corazón - obligación contractual entre entrevistados e inquisidores de batirse en duelo a espada a primera sangre para defender un honor imposible. Las heridas serían cosidas en el momento y sin anestesia.

3.- Rialitis del tipo "Gran Hermano", en los que participan personas que nunca oyeron hablar de Orwell pero de los que habla Gustavo Bueno. Aquí habría que introducir a un psicópata de aspecto inocente y, cuando empezaran a producirse los homicidios, a una ancianita llamada Ángela Lansbury que los entretuviese a todos mientras el asesino siguiera actuando. Guardias armados evitarían fugas masivas del recinto. El premio sería la propia vida.

4.- Series de televisión de vidas anodinas como esa de los vecinos - siguiendo la idea de LLosa en "La tía Tula y el escribidor" (http://compras.hispavista.com/buscar/226-65187/literatura/la-tia-julia-y-el-escribidor/detalle-producto/), personas, argumentos, tramas, escenarios,... todo se mezclaría en un toto revoltoso.


Tengo innumerables sugerencias, detalles y aportaciones (armar al público en los debates políticos, introducir leones en los platós de televisión, inundarlos), pero no quiero aburrir a mi lector. Baste decir que, por desgracia, ningún ejecutivo ha sido capaz de ver la genialidad de mi genio. ¡Qué le vamos a hacer!

(También decían que Hitler estaba loco).

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