miércoles, 6 de junio de 2007

¡Otra vez no!

Me apropié del término 'psicoviaje' una mañana de enero; creo que llovía. Llevaba unos días investigando sobre el nombre 'lutherblisset' y me topé con él. Aún no sé qué significa, pero eso no me ha impedido usarlo con profusión para designar a ciertos deplazamientos locales en los que el itinerario quedaba contaminado por el simbolismo del lugar de destino. Algo así como una peregrinación laica -como el mítico viaje a Ferrol, donde tomaremos carajillos en el Derby y seremos felices- en los que la transcendencia quedara neutralizada por lo rocambolesco del asunto.
El psicoviaje por excelencia lo realizamos hace unos años. Alguno de los lectores se acordará bien de él por haber participado. Muchos de ellos, por habérmelo oído contar. No creo que haga falta repetirlo más veces. Jamás llegamos a nuestro destino.

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